Taiz bajo asedio: el gobernador advierte una crisis de suministros y denuncia masacres
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El gobernador de Taiz, Yemen, describe un asedio que dura desde hace un mes: el oxígeno, el agua y los alimentos escasean mientras él denuncia masacres. La advertencia pretende impulsar una mayor intervención de la comunidad internacional.
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Según el gobernador Nabil Shamsan, la ciudad yemení de Taiz lleva aproximadamente un mes bajo asedio. Sus palabras sonlungen: los hutíes enviarían la ciudad «de vuelta a la Edad de Piedra». En una reuniónquisa expressly destinada a impulsar una mayor intervención de la comunidad internacional,citations varios efectos concretos: el oxígeno, el agua y los alimentos se agotan, las calles se llenan de basura y en Taiz se producen masacres.
La información procede principalmente de Shamsan. Por tanto, es la fuente central de esta advertencia, no una comprobación independiente de cada afirmación. Esto es importante porque su relato coincide en varios puntos con las declaraciones del líder hutí.
El agua y la asistencia médica se desploman bajo el asedio
La demanda de agua es enorme y el acceso, mínimo
Según las estimaciones del gobernador, Taiz necesita每天 al menos 35.000 metros cúbicos de agua. En realidad, el grupo hutí dejó entrar en la ciudad como máximo 1.000 metros cúbicos al día. Las entregas de agua se detenían en los puestos de control de las carreteras que rodean Taiz. En una imagen de la fuente, los residentes llenan bidones de agua en un punto de reparto.
Los escasos suministros se suman a una situación médica ya tensa. Shamsan dijo que hasta 1.800 personas necesitan tratamientos de diálisis, pero no tienen acceso a los suministros necesarios. Se habrían cerrado 120 centros de salud. Los hospitales y las unidades de cuidados intensivos están bajo presión porque, además del agua, también faltan el oxígeno y el combustible.
Los restaurantes también se habrían visto obligados a cerrar por la escasez de combustible. Las reservas de alimentos se habían agotado, mientras subía el precio del trigo. Shamsan resumió la situación con esta frase: «No hablamos de vivir, solo de sobrevivir».
Más de 6.400 familias buscan protección ante los combats
El asedio también alcanza a la población civil
Según el gobernador, más de 6.400 familias desplazadas recientemente llegaron a Taiz para escapar de los combates. Según el informe, cada una de esas familias tiene como media siete miembros. Por eso, Shamsan habló de una amenaza para más de 800.000 personas en la ciudad.
La crisis de suministros no se limita, por tanto, a algunos hogares u hospitales. También afecta a familias que llegaron a la ciudad asediada por el desplazamiento. Al mismo tiempo, las escuelas no pueden funcionar con normalidad: Shamsan informó de que se cerraron, lo que afecta a cientos de miles de niños.
La situación de seguridad también se agrava, según su descripción. Dijo que los hutíes tienen un control casi total de las carreteras de acceso a la ciudad. Según su relato, los residentes se han visto ante la elección de «irse o morir». Al mismo tiempo, las localidades serían reorganizadas tras su ocupación por nuevos líderes religiosos. Quienes viven en zonas ocupadas tendrían que mostrar lealtad a la religión zaydí y firmar formularios que confirmen su pertenencia a los hutíes.
Shamsan también habló de la forcefully reubicación de niños de las aldeas, sin el consentimiento de sus padres, en los frentes de Saada y otros lugares. Por eso, no describió el conflicto como un纯粹的 enfrentamiento militar, sino como una «guerra de represalia» y una «revolución de identidad».
Los hutíes niegan un bloqueo total
Dos versiones del mismo asedio
Las declaraciones de Shamsan y del líder hutí Abdul-Malik Badr al-Din al-Houthi se contradicen claramente. Shamsan describe entregas de agua detenidas, suministros ausentes y una grave situación humanitaria. Al-Houthi, en cambio, declaró que la vía de acceso para los alimentos, los medicamentos y la ayuda humanitaria permanece abierta y que cualquiera puede ir personalmente a Taiz para comprobar la afirmación del asedio.
Las organizaciones de ayuda independiente también consideran que la situación en Taiz se está deteriorando rápidamente. Niku Jafarnia, investigadora sobre Yemen en Human Rights Watch, declaró que los renovados intentos hutíes de impedir la entrada de alimentos, agua y medicamentos en Taiz muestran su disregard por la vida civil. Durante el asedio de 12 años, los hutíes, según su descripción, bombardearon la ciudad, la dejaron hambrienta y bloquearon la ayuda humanitaria para alrededor de un millón de residentes.
Para el periodo comprendido entre agosto y el 20 de octubre de 2026, Shamsan contabilizó 64 muertos, incluidos civiles, y 173 heridos. La comunicación entre la ciudad y lasrylic zonas circundantes se habría desplomado en gran medida y las redes de telefonía móvil están «completamente interrumpidas». Dijo que se encuentra a apenas 2 o 5 kilómetros del frente. Además, los ataques con granadas contra la ciudad se habrían intensificado y los hutíes estaría escuchando las conversaciones y presionando a los residentes para que abandonen su resistencia.
Por eso, Shamsan no pidió únicamente declaraciones de solidaridad, sino acceso para las organizaciones de ayuda, incluidas las Naciones Unidas, para hacer llegar suministros a la ciudad. La fuente no menciona qué medidas concretas adoptará la comunidad internacional en respuesta.
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