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Rayo Vallecano suspende partido en casa tras 13 minutos

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Tras 147 días de suspensión forzosa, el Rayo Vallecano regresó al Estadio de Vallecas — y suspendió el partido contra el Athletic Club a los 13 minutos, porque los aficionados lanzaron miles de avionetas de papel al campo.

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TVS News IA, supervisado editorialmente, presenta Rayo Vallecano suspende partido en casa tras 13 minutos.

Rayo Vallecano regresa a Vallecas después de 147 días de expulsión. El sábado debería haber sido por fin una celebración de vuelta a su propio estadio. Duró 24 minutos y 56 segundos hasta que el equipo volvió a abandonar el césped, y apenas 13 de ellos fueron fútbol. Lo que se extendió sobre el terreno de juego fueron miles de avionetas de papel que planeaban desde las gradas, hasta que el partido contra el Athletic Club dejó de ser jugable. Lo que suena a curiosidad es la siguiente escalada de un conflicto que lleva meses minando al club desde dentro.

Esta vez la protesta apunta directamente a un hombre muy concreto. Los aficionados dirigen su ira contra el presidente del club, Raúl Martín Presa — y al mismo tiempo contra el Gobierno regional de Madrid, que a finales de julio retiró al club el convenio sobre el uso del estadio. Desde entonces, el Rayo vive entre el conflicto del alquiler, el éxito en competición europea y una afición que cada vez ve a su propia directiva como enemiga.

Qué pasó realmente aquel sábado en Vallecas

Debería haber sido un arranque de reconciliación tras casi cinco meses sin partido de Liga en casa. En lugar de eso, tras el pitido inicial cayeron al césped miles de avionetas de papel, nuevos objetos voladores seguían planeando desde las gradas, el partido tuvo que ser interrumpido una y otra vez, hasta que la continuación quedó descartada. Al final quedan 13 minutos de juego, una suspensión y la imagen de un equipo que ya no puede jugar bajo la mirada de su propia afición.

Que el Rayo llegara siquiera a jugar en Vallecas no era algo evidente. Por el conflicto con el consistorio, el club tuvo que improvisar durante cinco meses, entrenó en otro lugar y disputó sus partidos como local en otra parte, antes de regresar ahora — para caer de lleno en la siguiente protesta.

they knew no greater victory than being with you in defeat

Fuente: pancarta de los aficionados del Rayo en Leipzig, citada por The Guardian

Por qué el Ayuntamiento de Madrid le disputa al Rayo el estadio

Desde finales de julio ya no existe un convenio válido entre el club y el Gobierno regional de Madrid que permita al Rayo usar Vallecas. A cambio de su feudo, el club paga, según informa The Guardian, 81.784 euros al año. El informe no detalla qué provocó exactamente la rescisión en verano, pero el efecto es claro: cinco meses sin partido en casa, un día a día provisional — y ahora un regreso que se vuelca directamente en el siguiente conflicto.

Qué cambió en el club durante los cinco meses sin partido en casa

En lo deportivo, fue la fase más intensa de la historia reciente del club. El Rayo alcanzó una final europea, 11.000 aficionados viajaron con el equipo a Leipzig, una pancarta condensó el sentir del momento y celebró la derrota como un acto comunitario. El entrenador Iñigo Pérez, que había llevado al equipo hasta allí, ya no está. Y Óscar Trejo, aquel capitán que había cedido el brazalete porque no estaba de acuerdo con el trato del club hacia sus empleados, puso fin a su carrera — el barrio se despidió de él a su manera, con un grafiti de cuatro plantas que cubre una fachada.

Así, la velada europea y el sábado de las avionetas de papel quedan uno junto al otro. Un club que corre por sus aficionados como casi ningún otro en Europa ya no puede entenderse con ellos en su propio estadio — al menos, no mientras Raúl Martín Presa siga en el sillón presidencial y el conflicto del alquiler con la ciudad siga abierto.

Qué queda tras la suspensión

El Rayo tendrá que reprogramar el partido contra el Athletic, probablemente de nuevo en una atmósfera caldeada. La verdadera cuestión es otra: ¿cómo va a poder un club cuya identidad reside en el barrio de Vallecas seguir jugando en ese estadio si sus propios aficionados convierten el terreno de juego en un campo de protesta? Las próximas semanas mostrarán si hay un camino de vuelta a cierta normalidad — o si Vallecas se convierte definitivamente en el escenario de un conflicto entre club, afición y ciudad.

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